El Nuevo Orden

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Illuminatis, conspiraciones, extraterrestres. La verdad no es como nos la cuentan.

La Luna está habitada (Parte 2)

agosto 27, 2014|Extraterrestres

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En la primera parte de este post escribí sobre los primeros 25 minutos del documental de J. J. Benítez, describiendo una serie de sucesos de avistamientos de ovnis y estructuras artificiales en la Luna. En este artículo voy a continuar comentando dicho documental desde el momento en el que el hombre llega a la Luna.

Permitidme recordar algo muy llamativo que ya comenté en el anterior post y que viene a consolidar el documental: de acuerdo a éste, la NASA censuró 900 imágenes comprometedoras (aquellas que mostraban construcciones alienígenas o cualquier resto tecnológico) y que, por otra parte, hace no mucho tiempo salieron dos extrabajadores de la NASA afirmando precisamente eso, que había imágenes comprometedoras y que ellos habían tenido la tarea de eliminarlas.

Nos situamos en 1969, tras alunizar Amstrong y Aldrin mantuvieron, según J. J. Benítez una tensa conversación. Ambos astronautas aseguraban que estaban viendo vida extraterrestre a poco más de 60 metros. Cuando trataron de tomar imágenes de esos seres y sus naves, desaparecieron.

Reconstrucción del edificio que vieron los astronautas.

Reconstrucción del edificio que vieron los astronautas.

Más tarde, los astronautas avanzaron no muchos metros y, de acuerdo a las confesiones de Mirlo Rojo (la fuente en la que se basa el autor del documental) allí capturaron imágenes de construcciones que previamente habían sido fotografiadas por otras sondas: el alunizaje estaba perfectamente programado para que Amstrong y Aldrin visitaran aquellas edificaciones.

Eran edificios muy antiguos y de gran tamaño. Tenían unos 60 metros de longitud y una altura máxima de 9 metros con 12 ventanas y una gran puerta. El material del que estaba hecha aquella ruina era de uno similar al suelo de la Luna.

Reconstrucción del interior del edificio que visitaron los astronautas.

Reconstrucción del interior del edificio que visitaron los astronautas.

El corazón de Neil Amstrong alcanzó las 160 pulsaciones por minuto durante aquella misión, algo incomprensible teniendo en cuenta que estaba en una situación de seguridad sobre la superficie lunar y que era un experimentado combatiente de guerra conocido por su serenidad. Tales pulsaciones sólo tienen explicación si hubiese visto algo terriblemente extraño.

Otras tantas sondas, también del proyecto Apolo, visitarían la Luna posteriormente. Las construcciones terminaron siendo destruidas por armas nucleares. El cráter que pudieron dejar no resultaría llamativo, sin embargo, la contaminación radiactiva podría mantenerse allí. La justificación de esto es que aquellas construcciones en la Luna podrían desatar el caos en la Tierra si se difundía su existencia.

En principio, uno podría pensar que detrás de la carrera espacial pudo estar el orgullo nacional de las dos potencias del momento, no obstante, esta posibilidad se desvanece si consideramos que detrás de esto se esconden unos intereses mayores. El documental revela que en la Luna hay algo más de lo que nos quieren decir. Quizá la imparable lucha estuvo motivada por alguna información de origen extraterrestre que recibieron los Estados Unidos y la URSS. Probablemente sabrían que allí, en nuestro satélite, se escondía algo que los haría más poderosos y que, por eso, las armas nucleares pasaron a un segundo plano y se centraron en la lucha por algo mucho más poderoso, algo que, probablemente, nunca conozcamos.

Aquí está el documental completo:

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